Nuevas obras para visitar en la Fundación, Niño Jesús dormido sobre la cruz de MURILLO.

MURILLO, Bartolomé Esteban (Sevilla, 1617 – Cádiz, 1682) “Niño Jesús dormido sobre la cruz”. Óleo sobre lienzo.

En este lienzo el gran maestro del barroco sevillano nos muestra una imagen conmovedora del Niño Jesús dormido sobre la cruz. La figura aparece desnuda sobre un manto carmesí, donde un haz de luz resalta la silueta frente al oscuro fondo fundiéndose en una suave gradación. Es el juego de luces y sombras tan típico del barroco.

La composición diagonal centra el interés en el tercio de la izquierda. Diagonal que crea tensión, pero que se rebaja con la ternura y gracia del niño recostado, de nuevo, barroco es estado puro.

Dos elementos son claves en la escena: la calavera y la cruz. Con el primero, el niño parece abrazar y asumir sin preocupaciones su trágico destino, su sacrificio en favor de la humanidad. La calavera se convertía en ocasiones en un elemento decorativo que aparecía en las tumbas o en las composiciones de las vanitas para recordar al hombre la brevedad de la vida y la inanidad de lo humano. En el Barroco también se convierte en símbolo de la piedad.

En cuanto a la cruz, el arte cristiano se deleitó a lo largo de su historia, y especialmente en la Edad Moderna, proyectando sobre la infancia inocente de Jesús la sombra de la cruz. El contraste entre la feliz despreocupación de un niño y el horror del sacrificio al cual estaba predestinado, fue concebido para conmover los corazones.

Murillo trató en diversas ocasiones el tema del Niño Jesús durmiendo sobre la cruz, en composiciones distintas a la que vemos aquí pero con una iconografía muy similar que incluye al Niño, la cruz y la calavera. Son obras de reducido tamaño, destinadas a oratorios privados.


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